martes, 8 de enero de 2008

AHoRa QuE

Ahora qué, ahora tristura, encontré la esperanza y estaba desnuda, sobre la cama desnuda, con triste mirada y con dolida voz susurraba: no hay nada, nada es claro. Yo cerré los ojos, quería dormir, pero era tan fuerte mi latir, tenía prisa por salir, romper la ventana, magia de hada, para volar, para salir, para sentir, para vivir, comprendiendo la naturaleza hermosa que me hace sentir.


Perdí la cabeza en busca de encontrarme más a mí y aterricé de morros contra en suelo de mi habitación, no puedo negar que lloré, tanto llorar por lo que no encontré, por los colores que descubrí que tan pronto los perdí, sentía morir, menos mal que resucité en un mar de amores, que me tenían empapado y envuelto en olores que me hicieron comprender que eran mis sudores.


Y así salí del fango, una foto me estaba mirando, y de mi se burlaba, reía mientras me saludaba, en que pensaba, como soñaba, mi cabeza perdida estaba, mis ojos miraban nada, de tanto sueño solo tristeza quedaba, arrojé mi cuerpo a la cama, no dormía pero pensaba, soñar despierto lo llaman.


Perdí la calma y encontré mi cabeza, tan llena de alegría, tan llena de tristeza, que puedo derribar montañas si no me abraza la pereza, los troncos de las plantas solos se enderezan, ellos no piensan, los hacen fuertes la naturaleza, el agua y el sol les da fuerza, coloridos y sanos la vista alegran y marchitados representan tristeza.


A veces los ojos dicen tanto que las palabras no dicen nada, si el rostro muestra desencanto, mejor calla, solo un abrazo entiende tu mirada.

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