Era una niña tan inocente, su felpa rosita y su pelo recogido con un moño, esquivando las hojas que dejan en el suelo el otoño, se acababa el día e iba para casa, el sol se ponía y las sombras se hacían en una calle solitaria, ella no sentía miedo pues su inocencia no sabía de las mentes de veneno, le gustaba oler flores y pensar que sobre las nubes se podía pasear por el cielo, solo con doce años esta criatura aprendía a caminar por la vida con el alma desnuda. Sus grandes ojos tienen el color del mar y sonríe a la gente al pasar, ella libre del pecado en su mirada expresa tierna humildad mientras juega y no para de soñar.
Un hombre elegante y con olor a colonia la para… -¿Niña donde vas tan sola? -No se preocupe ya voy a mi casa. Amarrándola le dice que es muy guapa, -tengo prisa señor, muchas gracias.
No la suelta, le tapa la boca y la lleva a un callejón justo al lado, ella intenta pero no pu
ede apartar el brazo, intenta gritar y el hombre le dice al oído susurrando: -Nadie te va a escuchar y como grites aquí mismo te mato, maldita mano que se atreve a levantar su falda y de un tirón malvado arranca sus bragas blancas, maldita la otra mano que para callar los gritos de asco, impotencia y rabia a golpes la calla.
Hermosa carita de niña inocente, ahora pálida y mareada, ensangrentados sus dientes, intentar escapar no sirve de nada, entre las lágrimas y la mano de la bestia tapando su boca, energía que es ya demasiado poca, gasta en respirar por la nariz la fuerza que le queda, inmenso dolor entre las piernas.
Minutos que se hacen una eternidad, que de la mente de esa niña ya nunca se irán, asquerosos minutos a la inocencia ponen final, un atentado a la vida imposible de olvidar. La dejó desnuda sangrando por la boca, sangrando entre sus piernas como rota, tirada en el frío suelo sin ningún consuelo.
Su familia preocupada la buscaba y al preguntar nadie sabía nada, al llegar la media noche una llamada, una niña ha sido encontrada en un callejón, violada, en el hospital están intentando salvarla, y se izo el dolor y para siempre se rompieron las almas, esa injusticia deja una familia destrozada.
Recuerdo a aquella niña inocente, ya nadie podrá sacar ese dolor de su mente, ya no podrá confiar en la gente ni les sonreirá al verles, le han robado la inocencia y por el placer ahora siente asco, le han quitado su aroma para meterla en un sucio frasco, y ahora no tiene flor para entregar a su primer amor, y ahora ya no querrá hacer el amor recordando que aquello mismo fue violación.
A duras penas tendrá tiempo de olvidar y tiempo para soñar y enamorar, para volver a caminar sin miedo a recordar, pues una niña tan alegre tiene fuerza para luchar contra la realidad, y yo se que esos ojos de color del mar a un bonito destino han de enamorar y junto a el para siempre tendrá ganas de volar.



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